CONOCIENDO A GEMA SALGADO

En España, muchas esteticistas se acercaron a la micropigmentación hace 25 años, pero solo unas pocas se mantuvieron y han tenido que evolucionar.

Es en estos 2 últimos años cuando se ha ido incorporando gente nueva. La continua llegada de información y de imágenes en las redes sociales, nos ha despertado, en un país donde, a la mujer, le gusta cuidarse.

Mis primeras formaciones, no cubrieron las expectativas y por ello, tuve que salir de España para formarme realmente. Mi deseo de aprender me ha llevado a buscar maestros en cualquier parte del mundo: Italia, Portugal, Estonia… y por supuesto, España.

En el año 2012 me concedieron el segundo Premio Nacional a “la mejor micropigmentadora”, otorgado por la AEM (Asociación Española de Micropigmentación).

La micropigmentación es más que una técnica, es una disciplina, y tienes que centrar tu tiempo y tus objetivos exclusivamente en ella. La piel no es un lienzo; todas hemos sufrido la frustración de pieles que dilatan y colores que viran, y creo que todos, en más de un momento, hemos querido tirar el dermógrafo, pero por suerte, no ha sido así.

Mi principal clientela es femenina, siendo las cejas el trabajo más demandado.

Aunque la micropigmentación es lo que más me gusta y en lo que me siento más cómoda, reconozco que, el microblanding ha hecho que, mucha gente vea estas técnicas de forma más natural. Aun así, considero el microblanding una técnica demasiado ordenada, el dermógrafo, sin embargo, me da la libertad de trazar líneas largas, cortas, curvas o rectas, en definitiva, me permite sentirme más creativa en mi trabajo.

Procuro trazar cada línea de una o dos pasadas, ya que repasar las líneas continuamente, no solo daña la piel, sino que dilata el pigmento.

Siempre valoro mucho la posición del pelo de las cejas (si lo hay), ya que no me gusta el efecto de cruces. Cuanto mejor fluyan las líneas, más natural es el efecto de la ceja.

Entiendo que, como en todo trabajo, se deben sentar siempre unas buenas bases, que hacen que el trabajo se sostenga. Por esto, es imprescindible entender que la presión, la velocidad de la mano o de la máquina, la dilución del color, el ángulo, la dirección de la punta de la aguja y el diámetro de esta, son los principios básicos de la palabra Micropigmentación.

Pero nada de esto tendrá sentido sin un buen diseño y es que, visualizar lo que vas a hacer es vital.

Nada perdona menos un espejo, que un mal diseño.

Nuestra responsabilidad es muy grande, de ahí, tantas formaciones y no parar nunca, nuevas técnicas, nuevas máquinas, nuevos pigmentos…

En nuestras manos tenemos la capacidad de equilibrar y realzar la belleza o de destrozar y frustrar a la persona que debe llevarlo. Por esto, escuchar a los clientes sus miedos, tratar de comprender su forma de vida o el ambiente donde se mueven, va a facilitar el resultado final.

No hay nada que, con empeño, no se pueda aprender.

Yo suelo tener entre 4 o 5 tratamientos diarios y también reservo 1 día a la semana para revisiones anuales de cejas, ojos o labios.

Siempre estamos pendientes de recordar a nuestros clientes que su micropigmentación no es eterna, que precisa de revisiones y retoques anuales para mantenerse siempre perfectas.

El gran problema está en las listas de espera. Contando con que nuestro trabajo precisa de un mínimo de 2 horas, los días se nos quedan cortos y, a veces, necesito desconectar de líneas, sombras y ver y disfrutar de familia y amigos. Esas pequeñas escapadas y las que realizas con otros colegas de profesión a cursos o congresos, siempre son enriquecedoras.

El día a día en la cabina es estresante, por eso es importante disfrutar de aquello en lo que trabajamos.

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Gema Salgado

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